miércoles, 27 de julio de 2011

En la soledad de un cuarto

En la soledad de un cuarto
Donde no hay nada
En la soledad de un cuarto
Que marchita el alma
En la soledad de un cuarto
Donde solo quedan recuerdos,
Vagas ilusiones que,
Ya resignadas
Deambulan por los recovecos
De estas cuatro paredes en las que
la soledad de este cuarto
Parece un llanto ahogado.
En la soledad de un cuarto
En el que tú no estas
En la soledad de un cuarto
En el que te anhelo
En la soledad de un cuarto
Cuya ventana esta cerrada
A espensas de que
Algún dia
en la soledad de este cuarto
Alguien la abra.
En la soledad de un cuarto
Sucio
En la soledad de un cuarto
Gris oscuro casi negro
En la soledad de un cuarto
En el que nadie quiere entrar ya que
La puerta es una reja
en la soledad de este cuarto
Transparente oscuro, casi invisible.
En la soledad de un cuarto
Con un móvil rosa
En la soledad de un cuarto
Sin batería
En la soledad de un cuarto
Donde la voz no se escucha ya que
Es mejor que
en la soledad de este cuarto
Nadie hable.
En la soledad de un cuarto
El fin llega
En la soledad de un cuarto
Aunque tarda un poco
En la soledad de un cuarto
En la que espero la llegada de
Una tenue luz provista de aire que
en la soledad de este cuarto
Me de vida.

El masoquismo ilustrado

Sales de noche y te escondes de día,
buscas belleza y encuentras maquillaje.
Los caribúes te temen, los osos también.
Eres el nazi, ellos los judios.
**
Rosas rojas perecieron a tu paso,
brotaron a tu caída lirios esperanzados,
enfermaron las orquídeas a tu regreso.
**
Naciste de la astilla de un árbol marchito.
Naciste de una gota de sangre de un gladiador
Desecho en la arena del teatro de los tormentos olvidados
Y la lujuria consumida.
Eres el masoquismo ilustrado
Eres mio, no eres de nadie.
Eres el único que entiende las palabras ininteligibles que yo escribo.
No eres nada.
**
Cuan altanero y lascivo es tu recuerdo.
Si no yo, tu, al menos tus ojos.
Vanidoso creador, desdichado progenitor,
Alma errante sin sol naciente
Poseedor del espíritu de doscientos
Marineros ajusticiados con tu pesar.
Nadie, todos.
Ellos, tu.
Condenado, alma libre, tu.
Todo tuyo, nada vetado, nada escondido
En el desván de los viejos sueños olvidados,
De los viejos a secas y de los viejos
Amigos.
**
La hora ha llegado, tengo que partir
Otra vez he estado sola
Que importa, no te importa.
Me huyes, que raro…
Te siento y huelo tu aliento
En la pituitaria de mi imaginación nauseabunda.
Pasa el tiempo, te espero
Te anhelo
Te pierdo…
**

Pasan tres horas relativas en mi mente a tres años,
me levanto del banco
Una sonrisa esculpida por Miguel Ángel adorna mi triste cara,
Que acompaña a mi triste figura (aunque yo no sea un caballero)
**
Una más, pienso
Una y no más, repito
vuelvo a casa , (segundo intento)
allí vivo mejor, me digo
en mi locus amoenus particular,
corroboro
donde allí si estas
y se que nunca te irás
ya que no hay puertas ni ventanas
por las que puedas escapar.

ROSA

Una mezcla entre rojo y blanco harán falta para que mis uñas sientan lo mismo que yo,
pasión y firmeza en lo mas profundo de mi corazón.
Porque no es mas hondo el sentimiento que mas llega,
sino el que tanto perdura
ya sea en la memoria o en la gloria de algún viejo escritor.
**
Vacilante corredor aturdido
Con tanta miseria y, cegado
Por la luz intensa del mediodía quedas afligido,
coronado sentimiento mórbido y tullido
que abandonas mi corazón recién llegado.
A ti me refiero cuando digo que no eres el mejor por llegar a mi miocardio
Porque enseguida te vas
y me dejas sola, otra vez con mis latidos.
No eres mejor por creerte mas cercano a mi carótida,
no eres mejor por palpar musculo en vez de hueso.
**
Aliento matutino y vespertino que inundas mi cabeza
y anclas tu deseo firme y verdadero.
Permaneces inmóvil ante cataclismos e invasiones,
ante dolor o sinsabor,
ante guerra o paz.
Eres el mejor, tu si, el no, pero
¿Que valor te dan a ti?
Ninguno creo yo.
Todos te quieren,
evidentemente,
pero no te adoran,
porque saben que no te iras nunca,
(que tonto eres)
sin embargo al fugaz lo adulan como a un rey feudal,
ante el se postran y a ti te ignoran.
A el le deben el sustento y a ti que serias capaz de darle todo lo tuyo gratuitamente
Te relegan.
**
Si, hablo de la gente, hablo de la vida y hablo de ti, amor.
Que ironico sentimiento
Bucólico y platónico
Altruista y a la vez interesado
Capataz y capaz de todo
Solitario adornado con un cartel de neón.
Todos te ven, ¡que remedio!
A las damas juegas y ellas te lisonjean
Los caballeros montados a caballo te mecen.
En la mas alta cuna.
Y yo…
Yo…
Yo simplemente me estremezco cada vez que soplas al viento
Que da en mi sotavento
Y deja a mi barlovento lleno de estupor.

El guardián

El osito de peluche recostado en la cama,
vigilante a espensas del monstruo, bruja
o esperpento similar que cruze la frontera de la irrealidad.
El osito de peluche recostado sobre la almohada de la cama,
coronado y ascendido al más alto cargo:
protector.
El osito de peluche recostado sobre el arsenal de armas
escondido bajo la almohada de la niña,
niña de voz tenue y mirada exculpatoria que
estudia detenidamente las esquinas de su cuarto
en busca de su enemigo.
El osito de peluche, recostado en su costado,
costado de la niña ya supuestamente acostada ( y dormida).
El osito de peluche ya no es un simple oso mórbido
ahora es el guardián de la torre, de la más alta torre del más majestuoso castillo.
El osito de peluche espera, ansía y ama,
ama a su ama que a su vez es amada por sus padres de amor recíproco.
La niña acaba cansada de tanta guerra, y ahora duerme,
el osito sigue esperando a espensas de que
a lo largo de los años
la niña ya no sea tan niña y ya no quiera torres
ni castillos ni peluches ni guardianes
y ya por fin quiera defenderse sola.

lunes, 25 de julio de 2011

Perdona

Perdona si no te miro,pero esque me duele verte con ella.
Perdona si no te digo TEQUIIERO,pero esque se que tu no lo corresponderias.
Perdona si no te ablo mucho, pero esque hablarte seria clavarme cien agujas en el pecho.
Perdona si te sonrio,pero es la unica manera que tengo de estar conectada a ti.
Perdona si sueño con tus besos, pero es la unica manera de estar contigo.
Perdona si te amo, pero esque el amor es como el corazon, que sabemos usarlo pero no hemos aprendido a controlarlo...(L)

A de amor

Ahora mientras pienso en ti estoy sonriendo, sonrio ampliamente y recuerdo tambien tu sonrisa...ahora mientras pienso en ti, recuerdo todos los momentos felices y tambien los malos, los momentos dulces y los amargos...ahora mientras veo tu tuenti se me iluminan los ojos cuando me doy cuenta de que tu dulce locura sige llenando tu corazon...ahora mientras escribo este texto te veo, te veo en mi mente y en mi corazon y siento que estoy feliz, muy feliz!

Escribe un titulo aquí...

Narrador narrado busca su fama entre el alvero. narrador empedernido busca la sangre de los caidos...Narrador desdichado busca su suerte entre los olivos...Narrador presumido mira su orgullo ante un espejo de barro....

QUE ES LO QUE ES Y LO QUE NO ES.

Todo lo que creemos ver no es, todo lo que creemos creer tampoco es, todo lo que creemos escuchar tampoco es..entonces que es lo que es y que es lo que no es que parece que si es?...

Profundidades

Profunda tortura amargante llena de miseria que inundas este mundo..vete ya de aqui...
profundo dolor meditante y parpadeante que crees que tu hogar es mi corazon...cambia de hogar...

profunda confusion interna y destructiva que haces de un pensamiento un laberinto...coloca un mapa en la puerta...

profundidad profunda anegada de lagrimas y errores...haz del tiempo tu aliado y basta ya de destruccion!

El despertar.

Nunca atardece sino es para amanecer despues, nunca se nace sino es para morir, nunca se llora sino es para aprender, nunca se rie sino es para ser feliz, nunca se añora sino es para recordar, nunca se ama sino es para volverse loco, nunca se crece sino es para madurar, nunca se cambia sino es para mejorar...

NO.

Nunca tendré lo que quiero simplemente porque lo que quiero cambia cada dos minutos...nunca haré feliz plenamente a nadie( a menos que sea masokista) porque a la vez que doy lo mejor de mi tambien doy lo peor... siempre estaré ahi y a la vez no estaré porque me muevo por impulsos..decir la verdad no sirve para nada porque al final de tantas verdades que dices la gente crera que es imposible y que alguna es mentira..pobres ignorantes...
No busques donde hay, por que al encontrar querras haber querido no comenzar a buscar...
si me quieres no te compres un mapa para saber como soy..comprate mejor una brujula(L)

Inconsolable me.

Ya sabras que yo no se nada, ya sabras que mi mente no esta aqui en la tierra, ya sabras que mi corazon palpita al ritmo de Gerry Rafferty en su baker street, ya sabras que nunca se lo que quiero, ya sabras que intento saberlo todo, ya sabras que soy una payasa en todos los sentidos de la palabra, ya sabras que ahora escribo esto para ti aunque lo que no sabras es muy bien el porqué...

Tú, lo unico bueno.

Estafa divina carcomida de abusos, burbujas taciturnas habitando palacios, cuadernos rojos teñidos de gris, almas herrantes sin origen ni destino, tijeras que no cortan papeles, pintalabios marcando camisas, ludópatas sentimentales, púlcros sin escrúpulos, cacatuas en versaches, minifaldas ochenteras.

Vosotros, sois el mal de este mundo.

Never more.

Ahora que sabes, ahora que no sabes, ahora que esperas sin saber cuando llegará el momento en que comprendas que nada se entiende que nada se sabe que nada se palpa ni nada se disuelve...todo es mentira todo es inutil todo es en vano todo se acaba, como un huracan tu arrasas con todo, todo a tu paso parece inferior, dejas sin alma persona humanas, dejas sin vida a mi razon. No quiero, te quiero, me muero, suspiro, mi llanto condena tu abrazo, mi risa te alza al dolor...me aogo, respiro, me quemo ardo, anhelo, resolplo, te beso, te odio, te miro y te temo , tiemblo, olvido el pasado. Veo cosas que quiero y no tengo y olvido las cosas que tengo y no quiero o si quiero tenerte o quererte sin tenerte o besarte sin mirarte o dejarte y luego volver a recuperarte.

La sorpresa del ayer, la bruma del mañana.


Mi voz es el termómetro de mi alma y,
llorando ahogada y febril
suplica oir tu voz
que es ibuprofeno.

lunes, 18 de julio de 2011

ZONA CERO

PRIMERA PARTE: PUERTA A LO DESCONOCIDO

Inspira, espira, inspira, espira…. quizás sea lo único en lo que estoy pensando ahora, no, espera estoy pensando más cosas… La conducta humana… ¿El ser humano es bueno o malo por naturaleza? La violencia ¿Nacemos con ella o la vamos desarrollando? ¿Es el amor como el corazón que sabemos usarlo pero no hemos aprendido a controlarlo?...No, estaba claro que el amor no sabíamos usarlo ni tampoco controlarlo…

Bueno, tranquila Rebeca seguro que haces bien la exposición de psicobiologia -me dije en aquellos momentos tan atormentados. Supongo que esa era la única manera de tranquilizarme ya que el señor Acedo seguramente me daría tanta caña como de costumbre.

El trabajo era muy interesante pero muy difícil a la vez, era de aquellos trabajos que si te lo preparabas bien conseguías la atención de todos, pero como te pasaras al añadir información o charla, aquella gente que te observaba empezaría a bostezar en cero coma dos segundos y el señor Acedo te pondría un suspenso como una catedral.

Él odiaba las exposiciones aburridas y monótonas, prefería que añadiéramos interacción con los demás compañeros, videos interesantes, chistes, anécdotas, que trajéramos gente entendida en la materia, etc.

Comencé mi exposición y observé que el señor Acedo se colocaba en una esquina del aula, yo, sola en la pizarra, con la pantalla del proyector bajada y mirando a todo el resto de alumnos sentados en sus sitios contiguos, había doce filas y todas estaban llenas. Mi corazón latía a mil por hora pero estaba convencida de que mi trabajo era perfecto.

Al acabar mi exposición surgieron las preguntas, como por ejemplo la que realizó el superdotado de Alberto( y digo superdotado no en todos los sentidos):

-Rebeca, ¿Entonces si según tu exposición la conducta humana está basada en una serie de reacciones químicas que se manifiestan según el ADN de la persona, reaccionarían igual dos gemelos expuestos a las mismas situaciones pero en distintos lugares?

Estaba claro que intentaba pillarme, pero tenía la respuesta a esa pregunta más que explicada en el trabajo.

-Pues no, ya que todos los humanos somos un cincuenta por ciento ADN cincuenta por ciento ambiente, es decir, aunque nuestras células lleven un código determinado dado por nuestros progenitores, dicho código se manifestará de una manera o de otra según los estímulos llegados desde el exterior.

Después de esa respuesta y ese trabajo tan perfecto yo esperaba que el señor Acedo me pusiera buena nota. Cuál fue mi sorpresa al ver un terrible cinco en aquel cuaderno. Era imposible, se tenía que haber confundido, ¿Es que acaso no me había estado escuchando? Mi trabajo era perfecto. Menudo imbécil pensé, este tío no tiene ni idea de evaluar la asignatura, ni siquiera sabrá con certeza la materia que está dando.

Y en cuanto a Alberto, sacó un diez, como de costumbre, pero bueno ese es un tipo de persona que no se merece ni que se mencionen.

**

La Tierra gira alrededor del Sol, nunca se cansa y esperemos que nunca lo haga. La Luna gira alrededor de la Tierra aunque siempre muestra la misma cara, que ironia, nosotros, los humanos, damos mil vueltas a los problemas, y curiosamente cuando nos hablan de ese problema , siempre ponemos la misma cara.

**

Leslie Thompson-su turno. Aquellos labios sudorosos que pronunciaron el nombre de mi mejor amiga se me clavaron en los ojos horriblemente. No podía parar de mirar al señor Acedo, aquellos ojos azules, aquella boca pequeña y sudorosa, aquel pelo canoso poco conjuntado con sus cuarenta y cinco años y su estilo tan informal. Era de los típicos profesores que parecían ser enrollados y acababan siendo unos carcas, lo único que me gustaba de aquel hombre era su asignatura, psicobiologia, era mi favorita, todo lo que dábamos-aunque lo diera él- me parecía perfecto. Por eso mismo me preparaba con gran empeño mis exposiciones, aunque al final me acabara poniendo cincos en mi mejor trabajo.

Leslie era al contrario que yo, ella pasaba de la asignatura tres pueblos y medio, ella como inglesa de Erasmus rica que era, se preocupaba poco por las asignaturas, siempre estaba diciendo: I’ll do tomorrow…lo haré mañana. Siempre con la misma retahíla y al final acababa sacando notables en todo, aquella guapa chica de color era más lista que el hambre. Quizás ella y yo hacíamos una buena pareja, ella la lista y yo la avispada y sin embargo ninguna de las dos tenía pinta de cerebrito, es más, éramos guapas o por lo menos eso nos decían. Parecía que nuestro trayecto en la carrera de psicología era más llevadero que cualquier otra cosa.

A la hora de su exposición, ella se dedicó a leer el powert point, por supuesto todo el mundo se quedo grogui y por supuesto el señor Acedo le encasquetó un suspenso tan grande como todo el campus. Menos mal que a ella le daba igual aprobar o suspender esa asignatura.

En la biblioteca (donde solíamos pasar la mayoría de las tardes) siempre había una sala reservada para los profesores, pero casi nunca iban, así que nosotros solíamos quitarle sus sitios y nos aprovechábamos de sus ordenadores .Menudas juergas nos montábamos, y a la salida de la biblioteca también, cualquier momento nos parecía perfecto para hacer el ganso, todos juntos tirados por el césped, por supuesto Leslie y yo inseparables, aunque los demás formaban un enlace fundamental para nosotras. Se podría decir que no podíamos vivir el uno sin el otro. Miguel, Juanfran, Carlitos, Elena y por supuesto Joanna. También nos solíamos juntar con el grupo de los hippies (en el fondo también lo éramos nosotros), ellos estaban siempre fumando hierba pero ya estábamos acostumbrados al olor, Carolina y Marcos estaban saliendo y casi nunca se venían con nosotros, siempre estaban por ahí los dos solos. Juanfran estaba saliendo con Pablo, del grupo de los hippies también y Joanna tenía tema con José Carlos, del grupito de los subnormales como les llamaba yo. Eran ricos y creídos, es decir, subnormales, se creían guapos, pero el único que estaba ’’bueno’’ era Héctor, que además era el hijo del director: Gonzalo Montero. En definitiva unos engreídos con el pelo demasiado engominado, la cartera demasiado llena y los iphones en mano veinticuatro horas.

Mi novio, Raúl, era diez años mayor que yo y por motivos de trabajo se había tenido que ir a Mallorca, hacía tiempo que no nos veíamos pero lo seguía queriendo igual. Aunque un tío con veintiocho años seguramente estaría pensando ya en formar una familia y yo estaba lejos de ese pensamiento. El hecho de pensar en hijos me daba grima y lo de matrimonio ni te cuento.

**

Dos meses después de la desastrosa exposición de Leslie el señor Acedo cogió una baja, o por lo menos eso nos dijeron, problemas familiares eran el motivo. Sinceramente, nosotras no sabíamos cuanto duraba una baja de ese tipo, pero sabíamos que no era muy normal tirarse cinco meses sin aparecer por el campus y encima que una profesora novata, luego otra sustituta aun más novata y al final una catedrática de psicobiologia te quitara el puesto en tan poco tiempo.

**

Por el momento no había noticias del señor Acedo, nadie parecía acordarse ya de él. Yo no paraba de preguntarle a los alumnos, pero la respuesta que todo me daban era que pasaban de temas relacionados con profesores. Leslie me dijo que pasara del tema también, pero no podía dejarlo correr, había algo que no me cuadraba, con la llegada de la catedrática la signatura había dado un cambio radical, el tema de la conducta humana se había modificado y aquella catedrática con apariencia poco fiable se había dedicado a echar por tierra todo el trabajo del señor Acedo. No me pareció bien que aquella mujer cambiara todo lo relacionado con mi asignatura favorita, así que decidí ir a hablar con el director, con el señor Montero Amaya, que hasta el momento daba la imagen de serio, profesional y educado.

Lo encontré en su despacho como siempre, ensimismado en sus asuntos y con su PDA encendida. Le mencione el tema del señor Acedo y del cambio radical y lo único que obtuve fue una respuesta para salir del paso y casi una patada en el culo para salir de su despacho.

Leslie este director es idiota en serio, le pregunto por el tema de psicobiologia y va el tío y me dice que no me meta en asuntos privados, que el señor Acedo ya no trabaja en el centro y que si no me gusta como dan la signatura que me borre de la universidad, que mi plaza seguro que la quiere mucha gente.-Le dije a Leslie nada más salir del despacho de Montero.

Darling deja de preocuparte por eso, es tema pasado y está claro que nadie quiere hablar de tu querido profesor.-Me contestó con cara de decepción.

Vaya, parecía que me había quedado sola con este tema, sería mejor que lo dejara pasar, total estaba condenada a resignarme ante gente tan importante y superior a mí. Ellos ganaban, yo me rendía.

Tres semanas habían pasado ya desde mi fallida conversación con nuestro ‘’queridísimo’’ director y mi resignación estaba casi consolidada. Hubiera tirado la toalla totalmente sino hubieran sido tan despistados y no me hubieran dejado una pista muy importante, a penas a pocos metros de mi mesa.

Un botón de una camisa estaba escondido en el suelo justo debajo de la mesa de Giovanni el estudiante de intercambio italiano (que muy guapo no era a pesar de la fama de los italianos), le miré y le dije que quería hablar con él cuando acabaran las clases.

Por fin sonó el timbre y la señora Peiteado salió de la sala demasiado rápido para tener un supuesto esguince de tobillo, que se había hecho fortuitamente bajando las escaleras.

Giovanni me esperaba, como no, con aires de seductor y mirada penetrante, me dio bastante pena ya que él sabía perfectamente que yo tenía novio (aunque muy lejos, pero lo tenía) y que no me iba a conquistar simplemente con su piquito de oro. Al hablar con él me percaté de que llevaba una camiseta sin botones, o sea que suyo no podía ser, pero, si él era el único que se sentaba allí, ¿Cómo había llegado el botón a su mesa? Y ¿Cómo se había colocado casualmente el botón en el fondo pegado a la esquina? Algo olía a gato encerrado en ese detalle.

¿Amore comme estai?-me dijo

Pues muy bien Giovanni pero es que creo que se me ha caído una cosa debajo de tu mesa ¿Puedo mirar?-le dije

¡Claro que sí, no te preocupes mujer!-me contestó en perfecto castellano. Eso me dio a pensar que simplemente utilizaba el italiano para hacerse el interesante y ligar más, pero por lo visto no le daba mucho resultado.

Me agaché y examiné el botón, era muy bonito pero estaba algo sucio, parecía que llevaba ahí por lo menos unos cuantos meses o años, quizás tanto tiempo como la desaparición del señor Acedo. Justo al lado había un portaminas lleno de sangre.

¡Dios mío! ¿Pero qué es esto?-pensé. Estaba muy asustada, no sabía qué hacer, la sangre estaba seca pero ya lo había tocado, le pedí a Giovanni que me dejara a solas y que ya no le necesitaba. Cogí un folio de mi carpeta y envolví el botón y el portaminas, justo antes de guardarlo pude observar que el portaminas era el que el señor Acedo utilizó para ponerme aquel terrible cinco en mi exposición y que en el botón se podía observar leer las iniciales A.J. Guarde las pruebas en mi cartera y me fui de aquel lugar esperando llegar a mi casa, tranquilizarme y analizar con detalle todo aquello que estaba pasando.

***

Una vez en mi casa y después de haberme tomado dos valiums saque de mi cartera las supuestas pruebas, las coloqué sobre mi escritorio y las analicé profundamente. El botón parecía bueno y caro, estaba sucio pero no lleno de sangre y por lo que yo conocía, el señor Acedo jamás llevaba botones, pero el portaminas lleno de sangre me daba mucho que pensar, si ese fuera el instrumento de un crimen ¿Por qué lo esconden debajo de la mesa de un alumno y con sangre sucia de la supuesta víctima? ¿Y si el señor Acedo hubiera matado a alguien y para encubrirlo el director lo hubiera escondido? Eso no tenía mucho sentido, entonces ¿Por qué no deshacerse de las pruebas? ¿Qué inepto o inepta dejaría un botón con unas iniciales y un portaminas lleno de sangre en el suelo en un lugar más o menos visible? En ese momento me di cuenta de que debía investigar más, que nada de esto tenía sentido, pero que ahora sí que no podía dejarlo correr y mucho menos dejar impunes a los responsables de esto.

Al día siguiente cuando llegué a clase todo estaba igual, nadie parecía haberse perturbado por nada. Todo estaba como siempre, quizás la que estaba rara era yo.

Leslie pasó de mí completamente cuando le conté lo del portaminas y el botón y dijo que dejara de inventarme cosas, que mi imaginación no tenia límites y que alguien tenía que pararme los pies, decidí no contárselo a nadie más ya que seguramente me iban a contestar algo parecido.

¿Y si me estaba emparanoiando demasiado? o peor aún ¿y si me estaba metiendo en un delito? Dios mío no sabía qué hacer, me sentía acorralada. Por una parte el deseo y la intriga de desvelar el misterio y por otro lado el dolor y el sufrimiento que me suponía ver que mi mejor amiga y que todos los demás no creían en mi palabra.

Mis ojos estaban anegados en lágrimas, salí del césped y me fui corriendo al baño a secar aquellas lágrimas que la incomprensión había dejado en mi rostro.

**

Sentada en la taza del váter con los ojos rojos y la cara desencajada me encontraba a los veinte minutos de haber entrado en el baño. Apenas podía oír el ruido de la gente que salía y entraba, aunque si me percaté de un ruido demasiado extraño.

Alguien había entrado por la puerta y al agacharme para ver quién era encontré al director observando el suelo de cada baño. Enseguida me subí a la taza, seguramente venía a verle el clítoris a alguna alumna descuidada y cuando lo descubrieran diría que se habia confundido.

En ese momento llego otra persona, no veía quien era pero intuía que algo bueno no iba a pasar. Seguro que esa mujer le diria algo por estar mirando cosas intimas.

¿Crees que alguien lo sabe?-Dijo una voz femenina.

No lo creo, nadie sospecha nada, únicamente aquella chica que entró en mi despacho preguntando por el pelele de Acedo. Pero ha pasado bastante tiempo y todos le han dado largas, se habrá cansado de preguntar y ahora se habrá resignado. Menuda estúpida, pero vamos que si sospechaba algo era simplemente nuestra maldad a la hora de dar las bajas temporales o definitivas.-Dijo el señor Montero

Ándate con ojo Gonzalo, esa chica es estudiante de psicología no una colegiala, no es tonta y no la subestimes porque si fue a preguntarte a tu despacho no creo que fuera simplemente para preguntar por la baja de un profesor o para la forma de dar una asignatura. ¿Habrás borrado los datos espero?-Dijo ella.

Aún no, bueno, algunos si, los del ordenador de mi despacho los borraré esta tarde y los otros datos están a buen recaudo, aunque no entiendo porque tanto empeño en borrar las pruebas ahora después de tanto tiempo...-Contesto Montero

Gonzalo, no digas sandeces, sabes que tenemos a los pesados detrás. Espero que no hayas dejado pistas-Dijo ella.

¿Pistas? ¿A qué te refieres?-Preguntó extrañado Montero

Gonzalo sabes perfectamente que llevarse a Acedo no fue cosa de una sola persona, tuvieron que intervenir varios y él opuso resistencia así que tuvimos que usar la fuerza bruta clavándole un bolígrafo en el cuello, espero que te hayas desecho de esas pruebas tal y como te pedí-Dijo ella.

Por supuesto Maribel, pero ¿Por quién me tomas? ¿Por un inepto?-Contesto él. Y ya no escuche nada más.

Parecia ser que mi teoría sobre los ineptos no iba muy desencaminada, pero lo de inculpar a Acedo en un crimen y lo de otorgar a Montero el título de deprabado sexual sí. Resultaba que Acedo él era la víctima y no el culpable. O sea que los profesores querían librarse de él por algún motivo que desconocía.

Y por cierto no fue un bolígrafo fue un portaminas. ¿Quién no sabe distinguirlos?¿Alguien que no es inepto?

**

En esos momentos lo único que tenía claro es que debía de seguir investigando ya que no iba a permitir que aquella mujer misteriosa llamada Maribel y el señor Montero hicieran un complot para atacar a mi persona, a mi asignatura favorita y a mi queridísimo(a pesar de todo) profesor Acedo. Tracé un plan que consistía en ir con un pen drive al despacho de Montero y coger esos archivos antes de que los borrara, la cosa me salió bien excepto por un inconveniente: Héctor.

El hijo pijo y relamido de Montero, justo estaba esperándome en la puerta del despacho cuando salí con el pen drive en la mano.

Vaya , vaya pero si es la inconformista Rebeca. ¿Qué haces en el despacho de mi padre?-Me preguntó

A lo que yo conteste:

Mira Héctor eso a ti no te importa así que déjame en paz que solamente he entrado para ver si me había dejado aquí una carpeta que traje cuando vine a hablar con tu padre el otro día.

¿Una carpeta? Pues no te veo con ella, ¿No la has encontrado verdad? Pues bueno si quieres que no le vaya con el cuento a mi padre tendrás que hacerme algún que otro favor, como por ejemplo decirle a todos que estas enrollada conmigo. Me dijo.

¿Yo enrollada contigo? ¿Pero de qué vas? ¿Quien se iba a creer eso? Jamás haré lo que me pides, además ya tengo novio. Le dije no muy segura y creo que él lo noto.

¿Llamas novio a esa cosa que ni te llama ni aparece por esta ciudad desde hace ocho meses? , No creo que nadie se acuerde de que tienes pareja, básicamente porque no la tienes. Entonces ¿aceptas? o prefieres que le vaya con el cuento a mi padre.

Me dejó sin salida, estaba atada de pies y manos, si Montero se enteraba de que había estado en su despacho quizás quisiera llevarme a mí también como lo hizo con Acedo y no podía arriesgarme a que descubriera mis sospechas. Sin embargo no podía acceder a las infantiladas de un repipi…

Está bien, acepto. Le dije resignada-de nuevo-.Parecía que la resignación había entrado en mi vida y pretendía quedarse un tiempo. ¿Pero por qué quieres que sea tu novia? Le pregunté algo confusa.

Bueno fácil, tú me gustas y no se me ocurre otra forma de estar cerca de ti. NO, es broma. Jajá. Es simplemente un juego se me acaba de ocurrir te he visto y estaba aburrido así que ahora lo que te toca es aguantarme hasta que yo decida dejarte, o sino ya sabes lo que pasará. Me dijo con una sonrisa en la cara y señalándome al pasillo con la mano, como diciendo que fuera con él a dar una vuelta…Vaya horror de día que llevaba.

Me levanté de la cama no muy decidida a ir a la universidad, pero que otro remedio tenia. La única cosa buena que me había pasado en esa semana era que Leslie por fin me creía y además me ayudaba mucho aportando conclusiones suyas o deducciones. Lo único que tenia era que Montero y una tal Maribel habían secuestrado al señor Acedo y se lo habían llevado a no sé donde, pero como pista habían dejado su portaminas lleno de sangre y un botón con las iniciales A.J.

Leslie se había dedicado a buscar a gente del campus que tuviera esas iniciales y que fuera más o menos adineradas ya que el botón era de marca buena. Las únicas personas que encajaban con esas iniciales eran Ámbar Jaenada y Alejandro Jurel dos estudiantes de 1º que no guardaban ninguna relación entre sí.

Los archivos que había cogido del ordenador de Montero no tenían ninguna relación con el secuestro de Acedo, simplemente eran pruebas de laboratorio llamadas Zona Cero, Cosme, Humano 2 y Precognición. Ninguna de ellas me llamaba explícitamente la atención, simplemente eran pruebas de laboratorio que yo no sabía descifrar. A pesar de todo las guarde en una carpeta en mi portátil y las mimetice con el nombre de A.J.

Cuando llegué a clase ahí estaba esperándome mi peor pesadilla, mi novio, Héctor. Héctor era muy guapo y demasiado vanidoso, pero había que reconocerle que era muy atractivo, aunque era mejor que jamás se lo dijeras porque se las daría de divino durante toda una semana. Me quede muy sorprendida cuando lo vi con un ramo de flores en las manos.

¿A dónde vas con eso? Le pregunté

Son para ti. Me contesto

¿Para mí? Pero tú estás loco, ¿pero no me odiabas? Le dije muy alterada

Hoy es el día de las peticiones para el baile de primavera, y yo como novio tuyo que soy vengo a pedirte que vengas conmigo. Ya sé que es muy pronto, que solo llevamos dos días saliendo y que el hecho de que se haya enterado todo el mundo para ti es un inconveniente, pero aquí me tienes, como un pasmarote con un ramo de rosas en la mano y esperándote. Me merezco por lo menos un besito y una aceptación ¿no? Me explico pícaramente.

Está bien, hoy no tengo ganas de discutir. Iré contigo a ese dichoso baile y aquí tienes tu beso y tus gracias por las rosas. Le planté un beso en la mejilla y me fui con mi ramo a clase. Debía reconocer que se había portado bastante bien, ¿Cuántas veces me había mandado Raúl un ramo así? Ninguna, me respondí a mí misma.

A la salida de la clase me encontré a una chica pelirroja y muy bien vestida en el pasillo, me estaba llamando con la mano y me acerque a ella.

Rebeca ten cuidado con lo que estás haciendo, hay gente que te vigila muy de cerca y está pendiente de tus pasos. A.J es la clave, búscala y hallarás la solución a tus intrigas. Solo te aviso que todo lo que crees creer no es cierto y que revises mejor esas pruebas de laboratorio que has encontrado sobre todo uno de los proyectos, no te puedo decir cuál pero estate atenta porque sino todo irá peor de lo que ya va. Solo te pido una última cosa, no le cuentes a nadie que he estado ablando contigo. Adiós Rebeca y mucha suerte, porque la vas a necesitar.

Dijo eso sin más, no me dejo ni que le contestara, se marchó corriendo por una de las puertas traseras del centro.

Me quede anonadada ante esa declaración, entonces, me estaban vigilando, ellos saben que yo estoy investigando. Vaya tela, justo salía de Guatemala y ahora me estaba metiendo en Guatepeor. La única solución que tenía era seguir investigando, solo así hallaría la verdad de todo este embrollo.

Esa misma noche me puse a mirar los archivos de laboratorio esos, simplemente ponía datos numéricos y graficas, pero yo no las entendía .A veces ponía una frase como tramo no superado, tramo concluido o tramo finalizado con éxito, pero yo no tenía ni idea de aquello. Estaba desesperada, no sabía cómo descifrarlo y tampoco le podía preguntar a nadie ya que corría el riesgo de que estuvieran compinchados o algo.

Al día siguiente me dirigí a hablar con Ámbar Jaenada ya que aquella mujer pelirroja me había dicho que ella era la clave y no él (Alejandro Jurel). Cuando me acerque me pude percatar de que llevaba una camisa azul y blanca con botones celestes, pero en ninguno ponía su inicial ni tenían pinta de buenos. Le pregunte por sus camisas y por los botones de sus camisas, supongo que cualquier persona no me hubiera contestado a una pregunta tan estúpida pero yo como era la supuesta novia de Héctor el chico que las volvía a todas locas pues me dio un informe detallado de todas sus camisas incluso de las que pensaba comprarse .Ninguna coincidía con la descripción de mi botón así que lo di por imposible .Ámbar curiosamente se parecía a aquella mujer pelirroja que me había advertido, los mismo ojos verdes aceituna el mismo pelirrojo (natural parecía) y el mismo cuerpo pequeño y rechoncho.

**

Estaba otra vez en un túnel sin salida, no lograba saber que decían esas pruebas de laboratorio y Ámbar Jaenada no parecía tener relación con el caso. Estaba acorralada de nuevo y ya no sabía que otro método utilizar. Ese día regrese a casa mirando a todas las esquinas y dando zancadas. Quizás alguien desde la otra esquina me estaba observando en ese momento…

Ya en la cama, cansada, escuché una voz que me llamaba: mi madre.

Rebeca esta aquí tu amigo Héctor, dice que es urgente.

¿Héctor? ¿Qué hacia las 11 y media en mi casa? Algo importante. Pensé.

De pronto Héctor abrió la puerta de mi cuarto, me miró y se sentó en la cama conmigo. Tenía una cara horrible, estaba aterrorizado y yo no sabía que decirle.

Rebeca, creo que me estoy muriendo. Me dijo.

¿Qué te estás muriendo? Pregunte asustada.

Si, acabo de ver una cosa terrible y no sabía a quién acudir, solo te tengo a ti y necesito tu ayuda. Unos hombres han entrado en mi casa y se han llevado a mi padre por la fuerza. Me dijo con los ojos desencajados de su órbita.

Pero ¿Por qué? ¿No sabes nada más del tema? Le contesté a la vez que me destapaba.

No, no sé nada del tema, mi madre estaba muy asustada y mi padre no hacía más que decir ¡Llama a la policía, llama a la policía! Dios mío estaba tan asustado que salí corriendo detrás de ellos pero uno me golpeo en la barriga, no sabía qué hacer he que he venido a pedirte ayuda.

¿Pero en que te puedo ayudar? Yo no sé nada de ese tema tampoco.

A lo que él me contesto: mi padre me dijo que tu si sabias algo por eso ahora quiero que confíes en mí y me cuentes todo lo que sabes…

***

Sentados en mi escritorio comencé a contar todo lo sucedido con pelos y señales. Descubrí que debería de habérselo contado antes, y en parte me arrepentía; Con una suerte magnifica el sabia descifrar aquellas pruebas, Cosme decía que no lo entendía, los demás decía que no tenían relevancia, pero que le había llamado específicamente la atención una de las pruebas, más concretamente el proyecto Zona Cero. Decía que trataba de la conducta humana, de fármacos para controlarla y de los resultados que se habían obtenido en animales.

Pero entonces si todo estaba correcto, solo eran meras pruebas de laboratorio, un tanto raras pero dentro de la normalidad, no se pasaban de escépticas. Entonces ¿Qué relación guardaba eso con el secuestro de Acedo y ahora el supuesto secuestro de Montero? Si supuestamente Montero era el malo, ¿Cómo es que ahora se lo habían llevado por la fuerza?

Tantas conclusiones y ninguna posible de demostrar….

Al día siguiente en clase tal y como era de esperar Montero no estaba, Héctor y yo lo buscamos por todos lados, pero definitivamente no estaba, parecía que se hubiera esfumado. Nadie reparaba en él y eso nos parecía extraño, demasiado extraño. Fuimos a su despacho a escondidas y cuál fue nuestra sorpresa al ver a una mujer rubia algo regordeta y muy alta sentada en su sillón, el mismo sillón en el que Montero solía sentarse muy a menudo.

Ella nos miró no muy sorprendida, algo que nos extrañó bastante. Empezó a decirnos que este no era lugar para dos alumnos y que regresáramos inmediatamente a nuestras respectivas clases. ¿Pero esta mujer que se cree que estamos en un colegio? Pensé.

De pronto recordé esa voz, ya la había oído antes pero ¿Dónde? Entonces vi su cartelito en la mesa: Maribel Montero. ¡Oh no!, Era la hermana de Montero, la tía de Héctor y lo peor de todo, la voz misteriosa del cuarto de baño.

Salimos de aquella sala pálidos, el por ver que su tía con la que no se hablaba –por lo visto- le había quitado el puesto a su padre, y yo por darme cuenta de que esa mujer había engañado a Montero, estaba segura de que lo había engañado, ¿Cómo sino estaría tan contenta después del secuestro de su propio hermano?. Todo olía a gato encerrado por esa sala.

Lo único bueno de aquel descubrimiento era que las cosas por fin empezaban a encajar, ella y Montero tenían planes ,pero al parecer la señora Montero era más lista que su querido hermano y se había aprovechado de él .Al momento pensé, entonces Acedo ,¿Qué pinta en todo esto? Ella había encargado el secuestro de Acedo y el de Montero pero la cuestión era ¿Por qué?

SEGUNDA PARTE: EL LABERINTO

Un viento cálido llego a mis mejillas y las aturdió. Había olvidado el calor que hace en Sevilla en Mayo, Héctor, a mi lado sonreía plácidamente mientras me miraba fijamente a los ojos. Ya casi hemos llegado-me susurró.

¿Ya casi hemos llegado?-le pregunté.

Claro que sí, ya casi hemos llegado al meollo de este asunto. Contestó.

Con el regreso repentino de Acedo a clase parecía que todo había acabado, pero estaba claro que no. Montero seguía sin aparecer, ya era oficial su desaparición, todo el mundo le buscaba mientras su hermana ocupaba su puesto.

Héctor estaba preocupado, pero yo le ayudaba a reponerse cada vez que se deprimía. Yo tampoco es que estuviera muy bien, Leslie había regresado a Dover, su ciudad natal. Por lo visto su madre había perdido todo el dinero que solía jugar en bolsa. Y ella tenía que regresar a Inglaterra con la cola entre las piernas y sin título.

Parecía que Héctor y yo nos habíamos quedado solos. Quizás había descuidado mi relación en estas últimas semanas con mi pandilla, pero es que ellos no me comprendían, y yo no podía pasármelo bien sabiendo todo lo que estaba sucediendo.

Héctor se había convertido en mi gran apoyo, y en mi novio ‘’oficial’’. Quizás estaba enamorada de él-eso pensaba- o quizás solo era fruto de mi locura paranoica.

Acedo parecía muy normal después de su regreso, con el mismo humor, el mismo estilo, la misma materia, solamente sonaba raro cuando se excusaba de manera extraña con lo de su baja temporal.

Yo seguía buscando a esa tal A.J. pero sin encontrarla, a aquella mujer pelirroja que me visitó no volví a verla y la nueva directora no se me había acercado ni un centímetro desde el incidente en su despacho. Parecía que aquello era un laberinto sin fin y sin puertas.

Dos horas después estaba yo en la biblioteca cuando se me acercó un chico por detrás y me susurro al oído:

A.J. sigue siendo la clave, no lo olvides.

Cuando me giré ya no había nadie. ¡Otra sorpresa!, aquello era un complot en toda regla, gente que pretendía ayudarme y gente que quería destruirme y a la vez estaban enfrentados entre ellos. Parecía un guión de cine. Pero en vez de una película de acción era una película de terror.

De todas formas tenía razón, me decidí a buscar en los archivos todos los nombres de alumnos o ex alumnos con esas iniciales.

Cuál fue mi sorpresa al ver que un tal Andrés Jaenada había sido asesinado en ese mismo campus hacia ya veinte años y en circunstancias inaclaradas, o sea que supuestamente tenía que ser un caso abierto. Pero después de veinte años quizás estuviera clasificado o archivado o destruido….menudo embrollo…Por lo menos tenía una pista, la gente que le mató también intentaría matarme a mí, menos mal que siempre estaba con Héctor y él me protegía…

Fui corriendo a contárselo a Héctor y enseguida fuimos a la comisaría de policía de la Alameda de Hércules, Por lo visto ese caso era de acceso restringido y no podíamos verlo de ninguna de las maneras.

Al salir de allí se nos acercó un hombre y tranquilamente nos dijo:

Aquí tenéis el archivo con el caso, está clasificado pero lo he conseguido. No volváis por aquí y no le comentéis a nadie que os he dado esto, vuestra vida está en juego así que tened cuidado.

Fue decirnos eso y largarse, nosotros nos quedamos a cuadros. O sea que estaba metida hasta la policía local y nacional. En menudo lio nos estábamos metiendo, prácticamente estábamos en una misión suicida o eso parecía.

Al leer el archivo nos dimos cuenta de un nombre en especial: Zona Cero.

Era el mismo nombre del archivo del laboratorio de las pruebas de conducta con animales.

Pero en la ficha policial determinaba que ese archivo violaba la intimidad de la persona. Pero, ¿Por qué una mera prueba de laboratorio que Montero debía destruir estaba relacionada con el asesinato de Andrés Jaenada(el hermano de Ámbar Jaenada)?

**

Ir a hablar con Ámbar de su hermano fue un duro trago que tuve que pasar. Pero ella hablaba del tema con una tranquilidad extrema, cuando su hermano murió, ella solo tenía un año de vida. Sus padres se lo habían contado cuando ella tenía 16 años y aunque reconoció que estaba triste me dijo que tampoco era para tanto, que sus padres le aclararon que fue un accidente y que estaba ya todo olvidado.

¿Un accidente?, mi subconsciente me permitió dudar esa afirmación.

Cuando se lo conté a Héctor me dijo que eso era mentira, que había estado investigando y que había averiguado que el forense de Andrés alertó a su familia por el ensañamiento que había tenido su asesino o asesina.

Era su palabra contra la mía y por supuesto no era plan de irme hacia Ámbar y contarle el estremecedor comentario del forense que examino el cadáver de su hermano (el que ni siquiera había conocido). O sea que o le habían mentido a los padres y ellos no habían visto el cadáver o los padres encubrían algo. Menudo lío, ¿Qué tendrá que ver ese asesinato con la prueba Zona Cero?

**

No tenía más remedio que hacerlo, que decírselo, estaba decidida y Héctor estaba de acuerdo conmigo. Íbamos a su clase por si salía Ámbar y delicadamente contarle la situación a ver si nos podía ayudar, sabíamos que sería doloroso para ella pero aun así allí nos plantamos.

A las dos del mediodía salió de la clase y nos vio, con mala cara, pero nos vio. Se dirigió hacia nosotros y nos saludo muy amablemente con dos besos.

¿Qué os pasa? Nos preguntó.

Veras Ámbar tenemos que contarte muchas cosas que creemos que deberías saber…

***

Ámbar se quedo muda y pálida repentinamente, nos dijo que no nos inventáramos cosas, que estábamos engañándola para reírnos de ella y se marcho sin más.

Rebeca estoy cansado de esto. No aguanto más, estoy harto de tener que buscar y buscar y seguir buscando sin encontrar nada más que mierda por aquí y mierda por allá.

¿No te das cuenta de que todo esto es una trampa? ¿Acaso piensas que vamos a poder solucionar esto? Mi padre no aparecerá, Ámbar no nos ayudará, mi madre se morirá de la pena y tú y yo acabaremos en un manicomio. Se acabó, lo dejo, es decir, dejo este caso y estos problemas, lo mejor será que nos deshagamos de las pruebas y lo olvidemos. Me dijo Héctor mientras estábamos sentados en el parque.

Héctor ¡No podemos dejarlo! Estamos metidos hasta el cuello ¿O es que no lo ves? Somos psicólogos bueno o por lo menos eso seremos, no estudiamos esta carrera para quedarnos inertes ante las situaciones. ¡Nosotros somos los encargados de solucionarlas! Si tú quieres dejarlo adelante, pero el capitán nunca abandona el barco…

A la mañana siguiente cuando llegué a clase no busqué a Héctor con la mirada, simplemente me dirigí a un asiento y puse toda mi atención en la señora Peláez, que se empeñaba en hacernos creer que veníamos del mono. Más tarde al salir y sentarme en un banco me di cuenta de que Héctor no había venido, en ese momento Ámbar se sentó a mi lado y comenzó a hablarme:

Mira Rebeca sé que mi reacción no fue la mejor de todas pero ¿Qué esperabas después de escuchar esas cosas tan espantosas? Estaba asustada, se lo he contado a mis padres y me han dicho que no es verdad, que ellos vieron el cadáver y que tenía las heridas pertenecientes a un accidente de moto…

Ámbar ¿por casualidad no sabrás en qué año se mató verdad? .Le pregunté

Si, en 1992.me contesto.

Vale Ámbar muchas gracias por ayudarme pero tengo que irme a clase.

¿Héctor no ha venido? Preguntó

No, y tampoco me interesa, estamos peleados. Contesté secamente para luego irme sin despedirme.

Busqué en google un accidente de moto en el 92’ pero no encontré nada, entonces miré de nuevo las pruebas de laboratorio y me percaté de que todas tenían fechas ¿Pero como no me había dado cuenta antes? Todas eran del 87’ excepto Zona Cero que empezó en el 90’ y acabó en el 92’. Eso claramente tenía relación con la misteriosa muerte de Andrés Jaenada.

O sea que él era el encargado o el experimento de Zona Cero y cuando él murió el proyecto se acabó, ¿Pero entonces que tiene que ver unas pruebas de hace dieciocho años con Acedo?

***

Sola, sin Héctor, si, así estaba, sola, perdida en un mar de mentiras ocultas, sola, desprotegida.

Solo contaba con una cosa: Todo olía a gato encerrado y yo tenía que averiguar la verdad fuera como fuese.

TERECERA PARTE: POR LA BORDA

En el aeropuerto parecía que las previsiones de salida y llegada de los aviones se habían puesto de acuerdo para equivocarse. Paris Orly tenía veinte minutos de retraso, Tenerife dos horas y por supuesto mi vuelo otras dos horas. Teníamos que haber salido de Sevilla a las diez y haber llegado a Marrakech a las diez y veinticinco debido a la diferencia horaria de una hora. Pero a las doce de la mañana allí me encontraba yo sentada con mi madre en un banco pegado a una cristalera enorme y ensimismada en mis problemas, en algunos momentos, cuando mi madre ponía la mirada perdida creía que estaba recordando a mi padre, mi queridísimo padre italiano y muerto, tenía su imagen clavada en mi cabeza, aquellos ojos azules y ese pelo claro, esa cara clarita y ese nombre tan glamuroso: Fabio. Yo, sin embargo no hacía más que pensar en Héctor y en su marcha a Inglaterra, es decir, hace una semana, cuando me abandonó. Me dejó sola en un mar oscuro, con todo lo de Acedo y Andrés Jaenada sin resolver…

Sola, era la palabra perfecta para definir a mi persona interior, ya que por fuera estaba acompañada por personas muy diversas, desde la madre de tres hijos jugueteando con su bebe más pequeño, la típica hippie que habla cuatro idiomas y se hace amiga de cualquiera pareja de guiris que haya por el aeropuerto, otras tantas mujeres marroquíes con sus respectivos atuendos y por supuesto mi siempre tan callada madre.

Reflexionando un poco con el quehacer de mi vida, pensé en quedarme allí en Marruecos en que a lo mejor me cambiaban por un camello y ya no tenía que volver a Sevilla a enfrentarme a todo lo que me quedaba allí. Solo tenía que ir un día, para el examen final, ya en julio por fin. Solo tenía un día, pensé en no asistir al examen, pero eso sería perjudicial para mis notas…

Lo pensé mejor y decidí atacar, dar mi último golpe, si, sola, pero eso me haría grande, eso me haría más fuerte. Estaba decidido, el 9 de julio seria mi gran día. En realidad no sabía muy bien lo que pensaba hacer, pero bueno, tenía cuatro días para pensarlo.

El despegue del avión fue una broma de mal gusto, primero el retraso, luego cuando embarcamos y ya tenemos todos nuestros sitios el avión comenzó a avanzar y cada vez más rápido, nos colocamos en la pista correcta y todos nos preparamos para despegar, cuál fue nuestra sorpresa al ver que una vez pisado el acelerador el avión se paró en seco. Todo se detuvo, al parecer había un problema técnico, una de las puertas estaba estropeada. Hoy no es mi día de suerte.- Pensé.

Después de cuarenta minutos más para despegar por fin nos encontrábamos volando hacia Marrakech. Después de todo, lo importante es que lleguemos. Supongo que el taxi que nos tenían preparado se habrá ido a tomar un té. Presiento que pasará algo grande en este viaje, quizás sea mi oportunidad perfecta para aclarar mis ideas y planear mis asuntos pendientes. Espero dormirme mientras veo las nubes noctilucentes…

**

Después de aguantar el calor que nos recibió aquel mediodía llegamos al Riad, nos recibieron fantásticamente, muchísimo mejor que en Europa donde yo había viajado los últimos años. Tantos prejuicios e ideas preconcebidas y llegas allí y se te derrumban todas. El Riad, un escondido paraíso en medio de un quartier maloliente y justo a la derecha de la Place de la Fontaine de Moissine. De estilo parecido al andaluz, con la fuente en medio del ojo patio y las famosas celosías de madera con las que ves todo lo que quieras mientras nadie sabe si tu estas mirando, o no.

Parecía que todo allí era perfecto, pero para variar con mi ritmo de vida no fue así, lo primero que advierten es que no hay que dejarse engañar por los falsos guías, y justo eso hizo mi madre. Nos llevo por unas callejuelas estrechas llenas de artesanos y miseria. Lo cierto es que tuve miedo. Aun así, llegamos al museo de Marrakech y a la madraza (la escuela coránica), el hombre no se conformo con el dírham que mi madre le dio y nos lo devolvió. El recorrido previamente pagado también incluía la Kubba, que era el lugar para las abluciones. Mucha piedra y mucha historia, pero algo nuevo que ver en la arquitectura no. El ser andaluz y el haber visto la Mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada, la giralda y los alcázares de Sevilla te daban el placer o la desgracia de conocer o por lo menos de reconocer aquel tipo de arquitectura y decoración.

Llegamos con facilidad a la plaza de Jemal ef-na declarada patrimonio de la humanidad, allí tomamos un té en un bar y mientras me hacía a la idea de donde me había metido observaba al bullicio de moros y turistas que se agolpaba junto a las numerosas tiendas portátiles y a las que no lo eran.

Luego estuvimos viendo mas calles del zoco y tiendas pero a la hora de volver al Riad nos perdimos y acabamos en un callejón, un intento de robo de la cámara de mi madre interrumpido por mi manotazo al Marrachí culminó el día. Caí en la cama y desee que el día de mañana nunca llegara.

**

Llegó la mañana siguiente y a las nueve ya estábamos en pie y desayunando en una terraza que bien podría ser la del palacio de Marivent. Curiosamente ese día nos dedicamos a ver palacios como el de Badí y las tumbas sadíes. Luego fuimos a la Melah, al barrio judío (dónde solo había dos judíos) y encontramos la sinagoga gracias a otro falso guía pero este un poco más pequeño, quizás de ocho o nueve años. La mendicidad infantil despertó en mi un sentimiento parecido al que brota cuando ves en la tele a un niño africano con el estomago hinchado y a punto de morir de inanición, pero esta vez lo estaba viendo en primera persona y eso fue bastante más impactante. ¿Cómo decirle que no a un niño pequeño, quizás de cuatro años que en vez de jugar te está vendiendo pañuelitos?; Y no es un hombre del África subsahariana en un semáforo en medio de una gran ciudad; Es un niño pequeño en medio de una plaza de varios kilómetros de radio. Un niño que te pide cualquier cosa a cambio de unos clínex y te mira con los ojos desorbitados. Aunque luego te conteste con un fuck you y un corte de manga al ver que no le das nada, esos niños y niñas se merecen otro futuro, quizás a más de un político o multimillonario le vendría bien darse un paseo por la plaza de Jemal ef-na y contemplar todo lo que moralmente le está robando a esa población. Pero claro, a Paris Hilton seguro que no se le ocurre pensar que para que ella tenga veinticinco ferraris rosa fucsia es necesario que estén veinticinco niños de menos de cuatro años vendiéndole pañuelitos a turistas europeos en medio de una plaza enorme.

**

Si algo había aprendido en esos dos días de aventura era que los marroquíes eran muy guapos y muy pesados, además de insistentes e inteligentes.

Cada vez que pasábamos por una tienda nos decían algo en español, nos reconocían enseguida y acababan diciéndonos algo del mundial de futbol, parecía que todos iban con la Roja. A parte de inteligentes parecían videntes, todos anunciaban el mismo resultado en los partidos, uno a cero. Lo gracioso es que como acertaban si te veían otra vez por la calle te decían: ¿Lo ves? ¡Te lo dije que ganaría España! Y tú no tienes más remedio que reírte porque la sonrisa que te muestran es contagiosa.

El tercer día nos fuimos al Jardín Majorell que pertenece a Yves Saint Laurent, o a su familia por lo menos. Mientras tomábamos el té en la cafetería del jardín mi madre recibió varias llamadas y estuvo cerca de media hora hablando por teléfono. Pero bueno, yo mientras me entretenía contemplando un bolso de piel de dromedario que me había comprado cuando visitamos la curtiduría por la mañana. Trabajo costaba hacer el bolso y trabajo llevármelo, el arte del regateo no estaba hecho para mí y mi madre se empeñó en tasar mi querido bolso en un tercio de su precio, después de varias discusiones sin importancia me llevé el bolso, no sin antes ser llamada catalana-supongo que por lo de agarrada-; Anqué yo no entiendo eso de llamara a los catalanes agarrados ya que mi tito que vive en Barcelona y es catalán de pura cepa es el único familiar que se presta a soltarme los euros cada vez que me ve o que recibo una carta suya. En fin, que al regatear me pongo nerviosa y acabo cediendo; Como cuando en Londres le intente regatear a un tío rubio de dos metros para que me hiciera un dos por uno en un puestecillo justo enfrente del Big Ben, aun recuerdo el momento: un gorro cinco euros, dos gorros diez euros-me dijo- entonces yo dije: un gorro cinco euros pero dos gorros siete euros, entonces lo que ocurrió a continuación fue un despropósito total del vendedor. Diez euros, ocho, diez euros, nueve, diez euros…vale-dije resignada después de intentar regatearle. Al final me lleve dos gorros, uno para mi amiga Carmen y otro para mí por diez euros.

**

Después de un rato largo, mi madre regresó, más feliz de lo normal y se negó a contestar mis preguntas, me acabé cansando y tomé un sorbo de té a la vez que volvía a contemplar mi maravilloso bolso que había adquirido por quinientos y sudorosos dírhams.

Al pensar en el tiempo empleado en el regateo por el bolso me di cuenta del robo tremebundo que efectúan en Europa y casi sin darnos cuenta. ¿Alguna vez hemos entrado en una tienda y al pagar en caja hemos intentado regatearle al vendedor?, ¿Te imaginas? Entras en Mango y a la hora de pagar dos pantalones dices: mira como me llevo dos me podrías hacer un dos por uno como en el súper.

Evidentemente te crees que aquellos pantalones cuestan cien euros y que es normal pagar esa cifra por una tela vaquera y una tela de pana. Luego vas de viaje a Italia y te cobran seis euros por una cerveza, pero los que roban son los moros, si, ¡Esos mismo que vienen a quitarnos el trabajo a los españoles! Si, y los chinos es que trabajan mucho, y encima de que vienen aquí a trabajar y darle impulso a la economía del país, resulta que es que nos están comiendo, ¡Que dentro de veinte años habrá un chino de presidente de mi comunidad de vecinos!

**

Luego por la tarde fuimos a un hotel a ver el partido de la selección. Aquel lugar estaba lleno de españoles y marrachies, había tres alemanes mal contados y aquello fue un show, todos gritándole al televisor de treinta y siete pulgadas que apenas se veía desde la octava fila de asientos. Calor y más calor era lo que se respiraba en esa habitación, pero bueno por la Roja se hacia un esfuerzo. La segunda parte la vimos en un café en una pantalla gigante, pero esa vez estábamos rodeados de españoles, al darnos cuenta de que todos hablábamos en mismo idioma nos pusimos a chillar y a reír a la vez y cuando marcó Puyol de cabeza todos saltamos y aplaudimos como locos. Después de tanto sufrimiento durante el partido nos merecíamos ganar.

El cuarto día nos fuimos a Essaouira, a la playa, aunque la verdad es que nos dedicamos a pasear y a comprar por la medina, luego comimos en un restaurante pegado a la playa con un pescado no tan bueno como el andaluz pero pasable. Luego resulto que a mi madre no le gustaba el choco que había pedido y le cambiaron el plato por una sopa de pescado bastante buena. Mientras escuchábamos a unos espontáneos marroquíes bailando y cantando en la arena me dio tiempo a pensar mi plan, seria de la siguiente forma, llegaría el 9 para hacer el examen y lo desvelaría todo en público, todas las pruebas, todo lo que sabía, todo.

Con ayuda o sin ayuda de Héctor me subiría a la terraza cuando todos estuvieran en el patio central y gracias a un megáfono contaría todo, lo del asesinato, lo de Acedo, todo.

Era un último golpe, quería ver la reacción de Acedo y de Maribel Montero así que escribí el discurso que pretendía formular y me auto convencí de que no acabaría en un hoyo.

**

El día 9 de Julio ya había llegado, yo, en la puerta de la Universidad con mi papel en las manos y dispuesta a hacer el mejor examen posible y luego a hacer el mejor discurso acusatorio posible. Creo que me había quedado tan bien que podría cambiarme de carrera al año siguiente y meterme en ciencias políticas o en derecho.

El examen era justo como yo pensaba y lo bordé, luego saludé por última vez a algunos de mis amigos anteriores que ya por supuesto no lo eran y por último subí las escaleras, anduve unos cuantos metros y me aproximé a la barandilla de la azotea. Con el megáfono en la mano me dispuse a leer mi texto:

No tenéis ni idea de lo afortunados que sois, vuestra única preocupación es estudiar y pasarlo bien con los amigos, no pensáis en nada mas…sois...libres. –comencé-.

Pasáis el día pensando en que nunca acabara vuestra felicidad, en que luego por la noche cuando salgáis a las fiestas vais a ligar un montón y que luego cuando lleguéis a vuestras casas estarán vuestras familias o vuestros compañeros de piso. Creéis que vuestra ley es la única que vale. Creéis que lo sabéis todo, creéis que lo malo es ajeno a vuestro entorno, pero quiero que sepáis que el mal lo tenéis aquí al lado.

En vuestra ley también pondrá que está prohibido robar supongo, bien pues hoy quiero deciros que a mí me han robado, y no un hurto cualquiera, sino un gran robo, el robo de mi libertad, el robo de mi vida, el robo de mi ser, el robo de mi final de curso…

Aquella mujer que nos dirige es una ladrona, ella y su banda de desalmados nos toman por tontos y nos aproximan a un precipicio casi sin darnos cuenta. Ámbar a ti te han robado un hermano, aunque no lo sepas, ellos lo mataron y te lo arrebataron, deberías….-y ya no pude continuar-.

**

Esos treinta segundos pasaron muy rápidos para mí, aquel disparo, Héctor, el humo y los gritos….aturdida, vislumbre la cara de Héctor, si, efectivamente, estaba llorando.

CUARTA PARTE: EL ANGEL EXTERMINADOR

Abrí los ojos, pero no podía oír. Quería moverme pero no podía, estaba atada o quizás inmovilizada. Aquel lugar no era un hospital, era un armario. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? No lo sabía, quien me había metido, tampoco, pero sí tenía muy claro que me habían pillado y que de allí no iba a salir bien parada.

Oí unos pasos, vaya ahora parecía que si podía escuchar. Una voz. Una voz familiar. Era Montero.

La puerta del armario se abrió dejando mi cuerpo inerte al descubierto, lo mire a la cara por un segundo y comencé a gritar. Mis aullidos de socorro no alertaban a nadie y Montero estallaba en carcajadas muy sonoras.

Mis ojos se anegaron de lagrimas, supliqué y supliqué que me dejara ver a Héctor y él me lo concedió, desgraciadamente… Nunca olvidaré sus grandes pómulos vibrando al carcajear y tampoco olvidaré sus grandes ojos marrones mirándome con cara de lo último que me podía esperar de él, deseo.

Rebeca, te has portado muy mal…Comenzó. Has sido una niña muy mala y pagarás por tu curiosidad. En ese instante intento besarme a la vez que me tocaba pero afortunadamente entró Héctor y le ordenó que saliera de la habitación. El obedeció y entonces yo creí que mi ángel de la guarda había venido a salvarme, pero pronto comprendería que estaba equivocada.

Te dije que dejaras de buscar y de investigar, que era peligroso y no me hiciste caso-dijo Héctor.

Héctor por favor explícame que ha pasado y de que va todo esto, me han tendido una trampa, no recuerdo casi nada por favor explícamelo.-Contesté aceleradamente.

Rebeca, averiguaste más de la cuenta, lo del asesinato de Andrés Jaenada, lo de Acedo, lo de Maribel…lo de mi padre…

Sabes de sobra que no acabarías bien si seguías investigando, pero no lo dejaste correr y yo tuve que intervenir haciéndome pasar por ignorante de la situación para que tú te desviaras del tema, pero no lo conseguí y tuve que desaparecer. Para mí fue duro dejarte ¿Sabes? Porque estaba sintiendo cosas por ti, cosas muy fuertes, al ver cómo me ayudaste cuando yo fingí estar mal por la supuesta desaparición de mi padre...cuando aparecí con el ramo, en el baile, en el parque…Quiero que sepas que estas aquí y no bajo tierra gracias a mí y a mi intervención en la azotea, ¿Cómo se te ocurrió hacer eso?, iban a matarte, tenían un francotirador colocado, habían leído tu texto cuando lo escribiste, ¿De verdad no pensaste que no tenían pinchado tu teléfono y hackeado tu portátil?

Que ingenua fuiste…y te expusiste a la luz de todos. Provocaron un incendio para que con la sirena no se escuchara el disparo y yo lo sabía todo y te salvé, pensé que no te merecías morir simplemente por haber tenido demasiada curiosidad.

Estaba impresionada y asustada, todo era una mentira, estaba escarbando sobre cemento, estaba buscando oro en una mina de sal…

Héctor por favor ya que de esta seguramente no saldré viva por lo menos explícame que paso con Andrés Jaenada y cuéntamelo todo al menos quiero morir saciando mi curiosidad. Le explique.

Está bien, te lo contaré, aunque supongo que sabrás algunas cosas…hace dieciocho años un laboratorio realizo unas pruebas de unos productos sobre humanos, era sobre el comportamiento, de cómo controlar la conducta, en animales había dado resultado pero en humanos aún no se había demostrado. En Marrakech hay un árbol llamado Argán y de él sale el fruto del argán, las cabras se comen ese fruto, pero solo la cáscara y con el resto se hace el famoso aceite de argán, nuestras fábricas estaban situadas justo al lado de una granja de cabras y sus gases liberaban demasiada contaminación, esa contaminación llegaba a nuestras pruebas y al filtrarse en nuestros productos los modificaban, pero nosotros aun no lo sabíamos y por eso Andrés Jaenada murió. Carla Villanueva y José Manuel Jaenada trajeron a su hijo Andrés a que se realizara las pruebas, pagaban muy bien y ellos necesitaban el dinero, los experimentos no salieron tan bien como esperábamos, Andrés perdió el control y mato a Fabio de Calasanz, si, Rebeca , a tu padre...

Y luego tuvimos que matarle a él porque se había convertido en un animal, no controlaba su cuerpo, era… un monstruo.

Pero, si a los Jaenada le faltaba dinero, ¿Por qué el botón con las iniciales A.J. tenía sangre, estaba en la clase y era de marca buena? Pregunte antes de entrar en shock con aquellas revelaciones.

Porque no es de Andrés, es de Ana Jaenada, la hermana mayor de Andrés que se resistió demasiado bien cuando fueron a probarle los fármacos y escapó, tenia veintidós años y sus padres la habían engañado para que fuera a hacerse las pruebas. Antes, la clase del tonto de Acedo era el laboratorio pero seguían estando las mesas. Contestó.

Después de aquella revelación me quede en shock, mi padre, el que había muerto hacía 18 años estaba metido también en el embrollo, y mi madre lo sabía, me había estado engañando durante todos estos años…ahora lo comprendía todo, el experimento Zona Cero era el único en el que ponía tramo no superado, ese sería el momento en el que Andrés murió y ponía justo una hora que yo recordaba con exactitud, las once y media de la noche…la misma en la que Héctor se presento en mi casa aquella noche tan terrible supuestamente. Y las llamadas de mi madre, eran sus compinches. ¡Dios! Que ciega he estado.

Héctor me beso en la frente y luego se marcho, yo, sola y atada de pies y manos allí tirada en el suelo no tuve otra opción que echarme a llorarlo pero de todo era que en la única persona en la que podía pensar con claridad era en él, en Héctor, no entendía como no me había dado cuenta de que me había estado engañando…él, que era mi apoyo, mi amor, mi amigo, mi compañía…mi ángel de la guarda se había transformado y se había convertido en mi ángel exterminador…

QUINTA PARTE: LA BARRERA DEL SONIDO

No sé cuánto tiempo estuve tirada y atada, llorando por las grandes mentiras y las grandes pérdidas, pensé en Leslie, en mis amigos a los que había abandonado para dejar que me metiera en la boca del lobo, ellos eran felices, ellos eran libres y yo estaba aquí, en el suelo de una habitación de celda, al lado de un armario y con la única compañía que podía tener, mi alma.

Al poco tiempo de acabar mis reflexiones Acedo entró por la puerta y tuvo la delicadeza de traer una silla para sentarme y otra para él. Su rostro era triste y su boca estaba abierta de asombro, la verdad no se si se asombraba de mis pintas de vagabunda o de que aun estuviera viva.

Entonces comenzó aquel discurso que se me quedaría grabado en la mente para siempre.

Tuviste que encontrar aquel portaminas, tuviste que encontrar aquel botón tan antiguo, tuviste que robar los archivos del despacho del inútil de Gonzalo Montero, tuviste que ir a la policía, tuviste que mirar los ficheros de la biblioteca…nunca aprenderás Rebeca, hay cosas que es mejor no sacar a la luz. ¿Quieres saber porque me fui, verdad? Necesitas saberlo, tu inquietud y tu curiosidad necesitan saberlo, pues muy bien allá va mi historia, supongo que a estas alturas me siento en la obligación de decirte la verdad.

Llegue a la universidad pensando que dar clases era lo mejor que podía hacer, pero no, ellos querían algo más de mí, querían que yo me quedara en los laboratorios y no diera clases, decían que en cualquier momento me podía ir de la lengua y contarles a los alumnos algo sobre los experimentos en humanos...sobre la conducta humana, no confiaban en mí y yo tuve que prometer que nunca contaría nada. Años más tarde entró en mi clase una alumna a la que yo tenía mucho cariño y respeto, quizás sería porque llevaba enamorado de su madre algunos años. Desde que la conocí cuando llegó al laboratorio del brazo de Fabio.

Aquella chica trabajaba mi asignatura como si le fuera la vida en ello y fue el colmo cuando me presento un trabajo sobre la conducta humana maravilloso, te puse un cinco es cierto, quizás a estas alturas hayas averiguado el porqué. Dijo con una pasividad asombrosa.

Señor Acedo, no insinúe que estoy aquí por su culpa, aunque me hubiera puesto un diez yo hubiera seguido investigando todo esto, el hecho de que me pusiera un cinco no incentivó mi búsqueda. Conteste secamente ante aquellas revelaciones.

Bueno Rebeca creo que ahora estas un poco aturdida y no piensas con claridad, en otro momento que tengas mas lucidez lo piensas mejor y analizas todo lo que te he dicho.

Ah Rebeca antes de irme solo quiero decirte que lo siento, he fracasado en la promesa que le hice a tu madre…

Y se fue sin más.

Espere Acedo, ¿Qué promesa?, espere no se vaya.

En ese momento entro Maribel acompañada de dos gorilas, ella comenzó a reírse de mí y acto seguido ambos gorilas empezaron a tortearme la cara y a partirme la columna vertebral….No podía respirar tenia los pulmones anegados en sangre, Maribel reía y reía como una enferma. Mientras uno de los gorilas me agarraba por el pelo el otro me pateaba las piernas, aquello era un infierno, sentía que el cuerpo me ardía, me estaba quemando, me estaba consumiendo, me estaba muriendo.

Había imaginado formas de morir pero esta me pareció la más rastrera. Y como una tonta desesperada, solo pensaba en Héctor y en su maravillosa sonrisa. Entonces me venía a ráfagas la cara de aquel niño vendiendo pañuelitos en la plaza de Jemal ef-na. Seguro que él ahora mismo lo estaba pasando peor que yo, pero él por lo menos no se daba cuenta de su situación. Y en cierto sentido, le envidiaba.

Dos minutos más de puñetazos y tortas y golpes, ya estaba casi muerta, no sentía ninguna parte de mi cuerpo y entonces todo se torno oscuro y mis oídos pitaron al escuchar un terrible estruendo que parecía haber quebrado la barrera del sonido.

SEXTA PARTE: MORALMENTE ECLIPSADA

Mi nuevo despertar no fue en una sala fría y oscura, o en un armario, sino por fin en un hospital, en una cama confortable y rodeada de médicos. Volví a cerrar los ojos esta vez más tranquila y caí en el abismo más profundo, el abismo de un sueño.

Una mano cálida zarandeó mi brazo y no tuve más remedio que salir de la oscuridad, ante mis ojos tenia a la mujer pelirroja, a la chica fantasma y junto a ella simplemente mi habitación vacía.

Rebeca, lo sentimos mucho, llegamos un poco tarde, pero al final te salvamos. Nos costó encontrarte ya que tu busca estaba en tu bolso y no en tu ropa. Desde el cuerpo de policía te mandamos nuestras disculpas por usarte de cebo para captar al clan Koutubia.

Espero a que yo le contestara pero al pensar en que contestarle me dolió la cabeza y opté por asentir levemente.

Ella continuó el monologo: Los Montero y sus secuaces llevan siendo investigados por la policía desde hace dieciocho años. Todo Esto que te estoy diciendo te sonara familiar seguro.

Por un instante me contempló fijamente y pude observar que sus mofletes llenos de pecas estaban sonrojados y que sus ojos verde aceituna estaban lagrimosos. Al minuto ella prosiguió.

Supongo que te sonará la historia de mis padres, ellos, desesperados, llevaron a mi hermano pequeño al laboratorio Montero y dejaron que lo mataran. Desde entonces he intentado que toda la verdad salga a la luz, que mis padres y el clan paguen por lo que le hicieron y mi hermana sepa la verdad de una vez por todas, Rebeca, yo tuve que escapar, querían hacerme lo mismo a mi también, Acedo me ayudo a escapar y me dijo que me alistara en el cuerpo de policía, una vez allí ascendí puestos hasta llegar a agente secreto, solo así podría destapar al clan Koutubia, tienen varias sedes en Marruecos, por eso fuiste allí de vacaciones con tu madre, te hemos estado vigilando todo este tiempo, las pistas, los micrófonos las cámaras, todo, todo gracias a ti los hemos destapado y ahora por fin acabaran donde se merecen, en la cárcel.

En un atisbo de lucidez me atreví a abrir la boca, sin pensar pronuncié la primera frase que se me ocurrió.

¿Cómo te llamas?

**

Ana, Ana Jaenada y tengo treinta años. Tu madre también está detenida junto con todos los demás, incluidos Héctor.

Aquello ya me lo imaginaba pero su imagen choco contra mí por un segundo y recordé aquel momento tirada en el suelo suplicando por mi alma.

Tranquila porque el estado te proporcionara protección, tendrás que cambiar de aspecto, de nombre y de ciudad, te irás vivir a las Bahamas con todo pagado de por vida, la policía te ofrecerá protección en todo momento por si se les ocurre buscarte con sus contactos o intentan matarte. Sera difícil Rebeca, pero es la última opción que queda, por si no lo sabías ahora mismo estas sola.

Siento decirte todo esto tan rápido y cuando aun no te has recuperado de la paliza que te propinaron, pero mejor que sea yo la que te cuente la verdad. Espero que estés bien y muchas gracias por todo lo que has hecho por mí, sin darte cuenta. Hasta luego Rebeca.

Entonces se marchó y comprendí que mi moral se había convertido en una pasa, un pasa muy arrugada y casi marchita. ¿Qué me quedaba ya? Sin amigos, sin familia y sin Héctor. Mi corazón había cambiado de estado y había mutado, ahora era una pasa solida como una roca y arrugada como sharpey.

SEPTIMA PARTE: AXEL

Axel, ese era mi nombre en clave, si alguien de la calle o de donde fuera se dirigía a mí con ese nombre yo lo identificaría como bueno o inofensivo, también seria inofensivo si se dirigía a mí con mi nuevo nombre: Elle. Pero si se dirigían con el nombre antiguo, Rebeca, entonces tenía que correr.

Mi hogar se localizaba en las Bahamas más concretamente en Mathew Town.

Vivía sola en una casita pegada a la playa, pequeña y escondida entre hierbas. No me faltaba nada, excepto una persona, Héctor.

Hacia un año que no tenía noticias de nadie de España, los echaba de menos pero aquí estaba a salvo por lo menos. Me había leído ya cuarenta libros, eso denotaba mi aburrimiento ya que solo podía ir a la playa cuando viniera un agente de incognito conmigo y se hiciera pasar por mi pareja. Era horrible ir con un gorila de metro noventa a tu lado con todas las cosas de la playa, sillas, toallas, sombrilla, etc. Y yo con el bolso, una pamela y un vestido lo mas tapado posible. Ya era morena de por sí y lo que pretendía era quedarme más blanquita para que costara mas reconocerme, también era muy delgada y ahora estaba normal. Quizás ellos buscaban a una chica morena de pelo, de piel y de ojos marrones con una cintura pequeña y un culo respingón, pero ahora si me encontraran lo que se encontrarían seria a una chica rubia, con un cuerpo relativamente llamativo y blanquita.

**

Había tenido mucho tiempo para pensar en todo lo que Acedo me había contado, al fin caí en la cuenta de que la promesa era protegerme y casi la había incumplido al dejar que me dieran esa paliza, lo del trabajo seguía sin averiguarlo, pensaba que jamás lo sabría, ¿Qué relación tenia aquel cinco con la conducta humana? Ni idea, supongo que ya lo averiguaría algún día que estuviera más tranquila.

La gente allí era muy amable y agradable, aunque apenas salía, podía contemplar el pueblo desde mi ventana y gracias a mis primaticos veía a los niños jugar en las calles y a la gente paseando o comprando feliz y ajenas a todo esto, no sabía hasta qué punto las envidiaba.

Estábamos a 5 de agosto y era ya tarde, me dispuse a dormir cuando hoy un ruido en la casa, me levante corriendo y realice el protocolo de seguridad establecido: coger la pistola, apagar todas las luces si había alguna encendida y presionar el botón de seguridad que alertaba a los policías.

Salí al salón con la pistola en la mano dispuesta a matar a quien fuera puesto que ya había practicado mis tiros y estaba perfectamente entrenada. Entonces vi una silueta en la puerta, era de un hombre alto con las manos hacia abajo y una maleta en el suelo. Pensé que era una bomba y me agache.

Al momento se encendió la luz (supongo que la encendió él) y allí estaba ante mí, allí estaba de pie inquieto, allí estaba mi ángel, mi ángel exterminador….mire el reloj y efectivamente eran las once y media del día cinco de agosto. Pura coincidencia.

OCTAVA PARTE: EL SER HUMANO ES IDIOTA POR NATURALEZA

Me aproximé a él aun con la pistola en la mano y le pregunté que qué quería. El me respondió con una sonrisa, con la sonrisa que le caracterizaba, con esos dientes tan blancos y esa piel y ese pelo tan morenos. Entonces solté el arma y me abalancé sobre él, lo abracé con tanta fuerza que incluso escuche un ¡Ay¡que se escapo de su maravillosa boca a la que yo echaba tanto de menos.

Nos fundimos en un beso apasionado, pero también pensé que quizás era otra trampa y venia a hacerme daño, entonces precavidamente le pregunte:

¿Eres bueno o eres malo?

A lo que él me respondió con una sonrisa totalmente desplegada: ni soy bueno, ni soy malo, simplemente soy idiota.

NOVENA PARTE: ¿OTRA VEZ O TODAVIA?

Otra vez ha entrado en mi vida o es que todavía estaba en ella, quizás nunca había salido…no paraba de preguntarme eso los primeros meses desde su llegada.

Esperó hasta que yo me calmara para contarme todo lo sucedido en este año, a todos los habían encarcelado ya que estaban acusados de un delito que no prescribía, sus penas de cárcel eran altísimas excepto la suya ya que Ana Jaenada había presentado las grabaciones a su favor y solo le cayeron 9 meses.

Estaba a salvo porque habían desarticulado toda la red y ahora todo estaba claro y arreglado.

Héctor y yo, juntos, dábamos paseos por la playa, jugábamos a ser el viento, veíamos los atardeceres, charlábamos horas y horas hasta las tantas de la noche, navegábamos en nuestro velero y todo parecía perfecto. Mejor dicho todo, era perfecto. Ya no tenía que ir con un gorila a la playa ni tenía que observar a la gente del pueblo con unos prismáticos. Ya era feliz.

**

Una carta roja apareció en nuestro buzón el cinco de Enero y al abrirla solo pude soltar una lagrima amenazadora. Ámbar Jaenada había muerto, estaba enferma desde hacía mucho tiempo y su hermana me escribía la carta dándome las gracias por haber podido compartir sus últimos momentos con ella.

Mi cara palideció y de mis ojos brotaron moléculas de H2O, tenía que volver, tenía que volver a ver a Ana y darle mi apoyo tanto como ella me había apoyado a mí.

Nadie puso objeciones a que regresáramos Héctor y yo a Sevilla así que nos dirigimos al aeropuerto y cogimos el directo hacia Madrid y desde allí un ave hasta Sevilla.

No sabíamos muy bien ni que ni quien nos esperaba allí pero en un arrebato de coraje mi novio, mi nueva melena rubia y yo nos presentamos en el funeral.

No conocíamos a nadie y aquello nos gusto bastante, éramos unos desconocidos para todos excepto para ella, para Ana.

Mis brazos la recibieron con alegría y mis ojos encharcados vislumbraron mi peor pesadilla.

**

No podía dar crédito a mis ojos, mi peor pesadilla, justo en esa en la que vas a un funeral y te encuentras al muerto de pie. Allí estaba Ámbar, vestida con unos vaqueros y una camisa y mirándome con cara lánguida mientras Ana se separaba de mi cuerpo para mirarme también a la cara. Ahora todos me miraban a la cara, me giré para mirar a Héctor y no estaba.

¿Qué estaba pasando? Nadie se movía, todos estaban quietos mirándome, como esperando algo o a alguien.

Entonces apareció, apareció la cosa que mas me asustaba volver a ver, otro fantasma , mi padre. Fabio de Calasanz apareció ante mis ojos atónitos y simplemente dijo: Hola Princesa. Como solía llamarme el cuando yo era pequeña, entonces todo mi mundo se derrumbó y yo caí desplomada al suelo, las piernas se me inmovilizaron, Ana fue corriendo a levantarme y me dijo que me tranquilizara.

¿Como queréis que me tranquilice?¿ Qué demonios me estáis haciendo?, ¡Me estoy volviendo loca por vuestra culpa!-grite desaforadamente.

Rebeca te lo explicaremos todo, pero antes queremos pedirte algo-Dijo aquella voz masculina y fantasmagórica.

Solo te pido princesa que permanezcas sentada y callada, tengo que contarte todo lo que debería de haberte contado hace ya mucho tiempo.

DÉCIMA PARTE: NO SOY UNA PRINCESA, SOY UN CABALLO.

Rebeca-comenzó mi padre- te habrán contado que Víctor me mató, pero no es verdad, al ver aquello huí, fui un cobarde, me marché y le pedí a Acedo que cuidara de ti y de tu madre durante cinco años, y luego yo volvería. Pero al ver que todos me daban por muerto no pude regresar, y al comprobar que el clan me estaba buscando para matarme preferí refugiarme en la policía, se lo conté todo y por eso me presentaron a Ana y juntos hemos estado investigando todo esto. Héctor está detenido, se lo acaban de llevar a comisaria, aunque no te lo creas estaba intentando ayudar a sus padres y a su tía para matarte, te ha vuelto a engañar… lo siento princesa.

Allí, sentada, alucinada y estupefacta me encontraba yo. Mi paraíso se torno lúgubre y mi mente cayó en un profundo sueño del que hubiera preferido no despertar jamás. Al desmayarme soñé que galopaba por un campo, no era un hada ni una princesa, era..¿Un caballo? Y había cinco arboles en mi campo…

UNDÉCIMA PARTE: LOS CINCO SENTIDOS

¡Ultimo aviso a los pasajeros al vuelo 7665 con destino a Florencia!

**

El avión salió de Sevilla una calurosa tarde en la que mi embarazo me permitía desplazarme a largas distancias. Fabio y yo llegamos al aeropuerto de Florencia a las tres de la tarde, aun no me había acostumbrado a llamarlo papá pero estaba segura que pronto lo haría.

En el avión tuvo ocasión de hacerle numerosas preguntas acerca de su pasado, todas fueron contestadas y explicadas. Al final parecía que no estaba tan sola como yo me creía cuando en aquel supuesto entierro me desvelaron los planes de Héctor y del ya desarticulado Clan Koutubia.

Ahora, mi padre y yo viajábamos para dejar nuestra antigua vida atrás, queríamos comenzar una nueva, mi padre, mi hijo en camino y mi persona, aunque sin Héctor, por lo menos contaría con el apoyo de un padre que quería recuperar el tiempo perdido. La pérdida de mamá fue dolorosa, pero ella también quería matarme y eso denotaba la clase de madre que era.

Llegamos y entramos en nuestra nueva casa, estaba a la orilla del rio Arno junto al ponte Vechio, era una zona muy bonita de Florencia, aunque habíamos tardado una hora más en llegar a casa ya que el aeropuerto y la ciudad estaba a una hora de taxi, según el taxista… Allí mi hijo en camino podría crecer sin saber la verdad que habíamos dejado en España. Crecería rodeado de sus familiares, es decir, su abuelo y su madre. No necesitaba nada más para vivir.

A veces, al pensar en todo lo que habíamos dejado atrás se me saltaban las lagrimas... pensaba en Acedo y en cómo había comenzado todo, en su nuevo trabajo: sacar a mi madre de la cárcel para irse con ella, pensé en Héctor, allí metido en su celda y quizás arrepintiéndose de no haberme sabido aprovechar o de no haberme matado en su tiempo o de no haberme dejado ser asesinada….también pensé en la familia Jaenada, media en prisión y otra media feliz, que ironía rodeaba a aquella gente, los que hallaban paz consiguieron guerra y los que hallaban guerra consiguieron paz, supongo que será porque los que ansían la paz creen que vendrá después de una guerra y los que ansían guerra saben que ningún mal dura cien años y que después de todo eso, viene la paz.

**

Como disfrutábamos dando paseos por el centro de Florencia, contemplando el Duomo, un poco llamativo a la vez que magnífico. Junto al Duomo(la catedral) estaba el baptisterio.Era maravilloso el contraste de mármoles entre blanco, verde y rosa haciendo líneas perpendiculares, y el campanile era ya obra de un Santo, esa altura y ese porte sobrio y a la vez tan colorido. Al ver todo aquello después de haber visto bastantes monumentos de otros estilos como el gótico, el románico o el barroco(hasta ahora mi favorito) descubrí que lo bello no está en la forma sino en cómo adornes esa forma, es decir, arquitectónicamente un campanile no tiene más vuelta de hoja que una torre con un campanario y si me apuras con un techo acabado en punta como el de la Plaza de San Marcos en Venecia, sin embargo está lleno de colorido con ese verde mármol del que está hecho, como el de la catedral de Siena, que es verde y blanco a rayas. Menudo Renacimiento había construido en Italia, que envidia de ciudades, menos mal que ahora Florencia también era mi ciudad y podía disfrutar de las vistas y de la cultura tantas veces como quisiera.

Durante el séptimo mes de gestación lo pasé realmente mal. A mí me encanta viajar y con este bombo sobre mi cuerpo es francamente imposible. Como hace calor porque ya se aproxima el verano mi actividad favorita es entrar en la galería de la academia y tirarme horas y horas observando el David de Miguel Ángel. Esa obra maestra me inspira serenidad y paz al igual que El nacimiento de Venus de Botticelli, menos mal que en la galería Ufizzi hay un banco justo en frente de ese cuadro porque si no me hubiera dado un calambre en el tobillo.

El octavo mes de gestación se me pasó volando, claro es lo que tiene ir cada tarde a ver anochecer Florencia en el Monte de Sant Angelo. Sentarse en las escaleras junto con treinta ‘’guiris’’ bebiendo vino y besándose.

**

Casi sin darme cuenta estaba ya a punto de romper aguas, mi padre había comprado todo tipo de juguetes e historias para el bebé que iba a ser una niña, a la que le habíamos elegido el nombre de Clara, porque así queríamos que fuera su vida, la vida que mi padre y yo hubiéramos deseado, sin mentiras y sin tramas, sencilla, transparente y feliz.

Aunque tenía mis dudas sobre lo de ser madre soltera sabía que no había mejor opción, una nueva vida significaba también nuevas responsabilidades y nuevos sentimientos.

Ya en el hospital mi padre estaba atacado, no paraba de repetirle a los médicos que él quería estar en el parto, que ver una nueva vida naciendo era su mayor deseo, y por pesado le dejaron entrar. Dolor y más dolor era lo único que yo sentía, creía que me iba a desgarrar el pubis, aquello estaba bien agarrado y parecía que no quería salir.

**

Por fin nació Clara, y por supuesto cambió radicalmente nuestras caras cuando la vimos, era preciosa, tenía la boca de Héctor, esperaba que también su sonrisa. Aquel precioso bebe de mejillas sonrosadas, pelo castaño y ojos verdes había llenado mi vida en unas horas de la más absoluta felicidad, ahora estaba con mi recuperado padre, con seguridad y tranquilidad y con un pedacito de Héctor a mi lado de por vida.

Mi padre sonreía feliz, no paraba de hacerle carantoñas a la pequeña, él la cogía y le cantaba. Parecía otra persona, la misma persona que no veía desde hacía mucho tiempo, de algo estaba segura en el momento de mi observación: mi padre seria un abuelo genial.

Al cabo de un rato la pequeña se durmió y la acostamos en una cunita tan pequeña como ella toda decorada de sabanitas azul cielo y blancas como perlas. En ese momento mi padre estaba conmigo en la cama, él estaba sentado junto a mí y me besaba la mejilla derecha. No pude evitar recordar cuando yo era pequeña y el hacía lo mismo y yo me sonrojaba y sonreía.

Papá-le dije- quiero ir a Pisa de nuevo, necesito ver la torre. Ya sé que fuimos una vez nada más llegar pero es que estoy enamorada de ella.

Su cara denotaba la ignoración a mi comentario.

De pronto se acercó a mi oído y me susurró unas palabras que espero no olvidar jamás en la vida: Princesa, se que serás una buena madre y que la querrás mucho y la trataras muy bien, pero desde España y desde Florencia te pido que uses siempre los cinco sentidos y no pierdas nunca esa curiosidad que denota tu inteligencia. Pequeña, eres grande, tú puedes con todo esto y más, si has sobrevivido a una trama tan grande como la de España, podrás hacer de la tempestad un bonito día de sol. Te quiero.

Al decir aquello cerré los ojos y me imaginé a Clara con veinte años paseando por un prado rodeada de flores y todas ellas tenían cinco pétalos cada uno de un color, era precioso, que pena que solo fuera una fantasía.

Mi padre se incorporó y yo me quede pensativa por un momento y recordé lo que Acedo me había dicho aquel fatídico día, un cinco en el proyecto, Héctor vino el 5 de agosto, cinco arboles en mi sueño…cinco dedos de las manos y de los pies y cinco sentidos….no, estaba claro que aun no sabía que significaba aquel cinco en mi vida.

**

ÚLTIMA PARTE: EL JUEGO DE LA FELICIDAD, LA VIDA.

Cinco años habían pasado ya desde el nacimiento de Clara, cinco increíbles y fantásticos años en los que había sido más feliz que en todo el resto de mi vida. Habíamos viajado por fin por toda Italia, habíamos ido a Nápoles y a un pueblo de Nápoles que se llama Nola, pasamos allí quince días para saludar a la familia de mi amiga la Italiana, a la que desde que me había metido en esta trama no había vuelto a ver. También fuimos a Pula-ra, en Cerdeña, allí disfrutamos de la playa y de las montañas, también fuimos a Roma y a Milán. Fueron unos años para nunca olvidar.

El día de su cumpleaños me levanté, desayuné y caí en la cuenta de que no había recogido el correo. Me aproxime al buzón y recogí todas las cartas, una en especial me llamo la atención ya que me recordaba a una que había recibido con anterioridad, una carta roja.

La abrí con cuidado y en ella pude leer:

LA VERDAD EN CINCO PASOS:

-DEJA A TU FAMILIA EN CASA

-VE AL BANCO EN TU COCHE VERDE

-PIDELE A RICHARD M.B. QUE TE DÉ LO QUE ES SECRETO (ÉL LO ENTENDERÁ)

-AVERIGUA LA CONTRASEÑA.

-ABRE LA CAJA.

SUERTE REBECA.

Después de mi asombro correspondido con mi boca semi abierta y mis ojos desorbitados comprendí aquel misterio y me dirigí al banco BNP Paribas. Me despedí de Clara y de mi padre diciéndoles que iba a comprar y que quería ir sola.

Caminé trece manzanas hasta llegar al banco, no entendía por que cuando tuve que elegir bancos elegí uno francés en vez de uno Italiano, pero el caso es que entré y me aproximé a un mostrador. Pregunté por el tal Richard y al poco rato apareció un hombre muy moreno, con el pelo castaño y los ojos verdes como una botella de vidrio. Aquel hombre me resultaba vagamente familiar, pero no supe averiguar por qué.

Me dijo que le acompañara a una oficina privada y me indicó el asiento agradablemente.

¿Bueno Rebeca, supongo que a estas alturas habrás averiguado ya la contraseña verdad? Preguntó el tal Richard.

Pues no, aun no la sé, necesito alguna pista, pero, ¿Para qué hace falta la contraseña? Pregunte extasiada.

Rebeca la contraseña tiene cinco dígitos, mezclados letras y números, deberías saberlo ya, has tenido cinco años para averiguarla.

Eh, bueno voy a probar diferentes contraseñas-dije no muy convencida- la primera que se me ocurre es…Acedo! Acedo tiene cinco letras!

Supongo que era la más fácil de decir ya que era evidente que el cinco también tenía relación con el nombre de Acedo.

No Rebeca esa no es, el ordenador no la acepta. Dime otra.

Hm, creo que puede ser cinco!

No, esa tampoco.

Me quedé pensativa un rato, un rato largo. No se me ocurría ninguna, probé con Clara, Fabio, 11.30, etc.…pero entonces caí en la cuenta….

Hacía ya algunos años, una vez en un pasillo de universidad una mujer pelirroja se me acercó y me dijo que ella era la clave, igual era eso o igual estaba equivocada pero tenía que intentarlo.

Vale creo que ya la se-comencé- ¿Puede probar con el nombre de Ámbar?

¿Ámbar? Si, espere un momento.

(Ese momento se me hizo eterno.)

Si, parece que era esa, bien aquí tiene usted el contenido de esta información privada que Acedo me pidió que te transmitiera.

Es usted la propietaria de la mansión Bella Enhorabuena, aquí tiene las escrituras y las llaves, solo tiene que firmar aquí y podrá ir a ver su nueva adquisición.

¿Cómo? ¿Yo propietaria de una mansión? Pero de que me está hablando? Quien me ha dado eso?

Pues Acedo por supuesto, supongo que quería que usted y su familia viviera en una lujosa mansión que él ha estado manteniendo durante todos estos años.

¿Entonces me tengo que trasladar a vivir a esa casa?

Si usted quiere si, sino no, pero sepa usted que nada le haria más feliz a Acedo que ver la persona que más se parece a su hija y a su nieta junto a su padre en aquella casa que tanto ha significado para él, mire señora Rebeca, considérelo como un regalo por existir meramente.

Está bien, mañana le daré una respuesta, primero tengo que consultarlo con mi familia y telefonear a Acedo para preguntarle un par de cosas.

Eso no será necesario señora, el señor Acedo tiene la intención de venir a esta ciudad pasado mañana y quiere reunirse con usted ya instalada en esa casa, sino pudiera ser espera que por lo menos lo invite a su actual vivienda.

Está bien, muchas gracias por todo señor Richard. Ah por cierto le puedo preguntar qué significan sus iniciales M.B.?

Claro, significan Macías Boiler, mis apellidos, es simplemente una nota chistosa de mí querido amigo Emmanuel Acedo. Contestó sonrientemente.

¿Y es usted familia de Acedo?

No, pero tengo familia de origen Andaluz y al decir usted el nombre de Ámbar me ha recordado a una sobrina que vive allí en Sevilla, está estudiando la carrera y le va muy bien, aunque ahora han detenido a sus padres y se ha reencontrado con su hermana a la que hacía tiempo que no veía. Bueno la estaré aburriendo seguramente con mis familiares. Por cierto ¿Usted es amiga de Acedo?.

Si, somos amigos desde hace tiempo. Encantada de conocerle Richard, hasta otra.

Me pensé por un instante contarle todo lo sucedido, pero lo descarté enseguida.

Y me fui del banco hasta mi casa. Durante el camino de vuelta pensé en todo lo que Acedo debería de contarme en su visita a Florencia, también pensé en su curioso nombre, Emmanuel, después de tantos años y aun no se me había ocurrido pregunta cuál era su nombre, quizás es que me había conformado con el formalismo de Acedo o es que ya era su mote de por vida.

**

Ground control to Meyer tom…ground control to Meyer tom….take your proteins pills and put your helmet on….ground control to Meyer tom…

Tarde de verano, sentada en una silla en el jardín, mirando a mi padre y a mi hija jugar por la hierba y escuchando a David Bowie mientras me bebo un granizado de limón. A mi lado, mi queridísimo (desde siempre) Emmanuel Acedo, sentado en una silla de mimbre recién restaurada, perteneciente a su familia desde hacia veinticinco años y acolchada con un cojín de plumas de ganso recién comprado especialmente para la ocasión.

¿Nunca te has preguntado Rebeca, por qué tenemos cinco dedos? Comenzó mi queridísimo amigo.

Quizás para ti sea una estupidez pensar en una cosa tan ininteligible, pero que sepas que hace cerca de trescientos millones de años los anfibios de los que procedemos ya tenían una estructura pentadáctila, sus descendientes han evolucionado casi siempre manteniendo ese patrón o disminuyendo el número, algunos ampliaron su número de dedos hasta seis, lo que se conoce como polidactilia pero no fue un cambio evolutivo beneficioso y acabaron desapareciendo.¿ Nunca te has preguntado por qué las estrellas de mar poseen la cualidad del pentamerismo? Es decir, el hecho de que tengan cinco brazos o extremidades.

Bueno Rebeca, quizás no sea una cosa que tenga gran relevancia, pero el cinco ha significado mucho en mi vida. El día cinco de septiembre de 1989 conocí a tu madre y me enamoré perdidamente de ella, aunque no la haya podido recuperar durante estos años, siempre la he querido. El experimento Zona Cero duró cinco meses, y justo a los cinco meses ocurrió el desastre y exactamente el corazón de Andrés dejó de latir a las 5 de la mañana.

Héctor llegó a las Bahamas el día cinco de Agosto. Mi apellido tiene cinco letras, Fabio, Ámbar, Clara, cinco sentidos, cinco dedos….¿Es todo una mera coincidencia o tiene relación?

Rebeca supongo que me moriré sin saberlo, pero lo que sé es que esta mansión es el número cinco de la calle Mocci aquí en Florencia y que fueron necesarias cinco pruebas para que alguien intentara el producto en humanos.

Seguramente habrás oído eso de que la vida de las personas va ligada a un número, un número que se repite a lo largo de sus acciones, en mi vida ha sido el cinco y he intentado que en la tuya también lo sea, creo que lo he conseguido. El patrón establecido del cinco no solo lo tengo yo, Federico García Lorca también lo tenía.

Entonces, ¿Es una coincidencia o es una fuerza mayor como Dios o es destino? Pregunté maravillada.

Pues sencillamente es tu propia decisión, hay muchísimos números pero el hecho de que el que más se elija sea el cinco eso ya puede que sea una coincidencia o una fuerza mayor como tu bien has dicho. Rebeca el ser humano es un cincuenta por ciento oportunidades un cincuenta por ciento decisiones. De tantos números eliges el cinco y no sabes por qué y eso trae unas determinadas consecuencias a veces buenas a veces malas.

No sé si me estoy explicando Rebeca.

Bueno profesor es complejo, quiero decir que sus palabras son ininteligibles. Mi mente no da para tanto.

Tranquila Rebeca es mucho más sencillo de lo que parece.

Ya lo decía Lorca, a las cinco de la tarde. Rebeca, ¿Puedes mirar el reloj?

No tuve más remedio que estremecerme cuando giré mi cabeza unos cuantos grados hacia abajo para observar la hora que daba mi reloj omega de oro y efectivamente, eran las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Entonces nos envolvió aquella magia, esa sensación de mariposas en el estomago aunque no estés enamorado, entonces me di cuenta, no del todo comprendí, pero si supe con certeza que ese momento seria eterno, las cinco de la tarde, mi hija feliz con su abuelo jugando en jardín, mi canción favorita sonando y la mejor y más culta compañía que podría tener a mi lado en ese momento, porque ya lo decía Lorca, y ya lo decía mi amado profesor, mira la hora Rebeca, dime qué hora que es, él me lo pedía con paciencia y entonces yo respondía: Querido amigo, son y siempre serán, las cinco de la tarde.

Porque tú haces único el momento, tú eliges cuando cómo y por qué, tú decides como controlar esa magia, a pesar de las mentiras, a pesar de las dificultades y las lágrimas, si tu voluntad es mas fuerte, si tu optimismo te permite mirar hacia delante, ten muy claro que si tú quieres siempre pueden ser las cinco de la tarde en todos los relojes.

FIN